Bajo Continuo y Bajo Cifrado
HOMOFONÍA
Bajo Continuo y Bajo Cifrado
Esta concepción de acompañamiento al servicio de una melodía impulsó el desarrollo de una técnica característica del Barroco: el bajo continuo, que se desarrolló con el fin de ajustarse a este nuevo sentido de la armonía, y especialmente el sentido creciente de la tonalidad. En esta nueva técnica el papel del bajo es importantísimo como la voz predominante de la armonía. Para la realización del bajo se necesitan dos instrumentos, uno monódico para la línea del bajo: violoncello, fagot, viola da gamba o contrabajo; y otro polifónico capaz de producir acordes: clave, órgano, laúd o arpa, cuya función es agregar armonía suplementaria de manera improvisada siguiendo las indicaciones de cifras que se colocan debajo de las notas fundamentales del bajo y que indican qué acordes deben tocarse, surgiendo así el Bajo Cifrado, que es una especie de taquigrafía armónica.
El Bajo continuo es el camino a través del cual la música polifónica camina hacia la homofonía. Desaparecerá a partir de 1750 cuando no sea preciso para sostener la armonía.
Anexos
Arcangelo Corelli - Sonata da chiesa a trè (Op. 1 no. 1)
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