Evolución de la Polifonía:
Las Cláusulas de discanto: origen del Motete
Las Cláusulas de discanto: origen del Motete
La Escuela de Notre Dame hizo también otra importante contribución al desarrollo de la polifonía con la creación de cláusulas sustitutorias, composiciones polifónicas basadas no en un canto llano entero, como era el caso del organum, sino en una pequeña porción de éste. Las cláusulas, compuestas originalmente como pasajes sustitutos en composiciones de organum, pronto adquirieron su posición propia como piezas autosuficientes para ser cantadas en puntos apropiados de la liturgia. La cláusula utilizaba fragmentos melismáticos
del canto llano y originalmente se vocalizaba sobre la sílaba o sílabas involucradas (por ejemplo “Virgo”); al
serle asignado un texto propio, la cláusula derivó hacia el motete del siglo XIII.
Las cláusulas comenzaron a ser intercambiables ante la necesidad de aportar mayor variedad al repertorio litúrgico. Una sección de discanto podía extraerse de la pieza y ser reemplazada por otra de nueva creación como repertorio sustitutivo que se utilizaba a conveniencia según la ocasión. Se creaba así un nuevo duplum que permitía elegir diferentes opciones de interpretación en las celebraciones litúrgicas. Era una manera más de embellecimiento, un tropo polifónico que aportaba variedad ante las restricciones que presentaba un repertorio que había que respetar. Aunque en general son a dos voces, también se compusieron cláusulas a tres y cuatro, sobre el repertorio gregoriano tradicional.
Los primeros motetes se crearon a partir de las llamadas cláusulas (latín clausulae) en las composiciones de la escuela de Notre Dame, en París, a fines del siglo XII y comienzos del XIII; más concretamente, de los organa a dos voces que se utilizaban como ornamento de cantos litúrgicos, principalmente cantos responsoriales del Propio de la Misa.
En estos organa había secciones de tres tipos diferentes:
Canto llano: Cuando el canto lo interpretaba todo el grupo de cantores (la schola) al completo, se hacía al unísono con la melodía gregoriana original.
Organum: Cuando un fragmento interpretado por solistas tenía estilo silábico, uno de ellos alargaba las notas para que el otro cantara melismas extensos sobre ellas; es decir, se utilizaba el estilo del organum melismático u organum florido.
Cláusulas de discanto: Cuando el canto original incluía un melisma, una de ellas realizaba el melisma original y la otra hacía melismas diferentes, normalmente también en un modo rítmico diferente; es decir, se utilizaba el estilo del discanto desarrollado.
Leonin y Anónimo Cláusula y Motete sobre «-la-» de «immolatus»
Textura
Cómo nace el Motete
Los primeros motetes se crearon a partir de las cláusulas de discanto en las composiciones de la escuela de Notre Dame, en París, a fines del siglo XII y comienzos del XIII. Estas cláusulas, en estilo discanto desarrollado, se utilizaban para «abreviar» los melismas que aparecían en los tenores gregorianos de graduales y aleluyas y que, realizados en estilo organum florido, resultaban excesivamente largos.
Siguiendo la costumbre de tropar (añadir nuevos textos) los cantos melismáticos, comenzó a añadirse un texto independiente al duplum (voz añadida) de estas cláusulas, texto al que se denominó en francés motet, derivado de mot, que significa ‘palabra’ o ‘texto’. Al estar dotadas de un texto propio, las cláusulas empezaron a cantarse como cantos independientes, desligándose así del organum y convirtiéndose en un género musical nuevo, nacido de la música religiosa, pero sin lugar específico en la liturgia. El término motete pasó de designar el texto a designar la voz que lo cantaba, convirtiéndose en sinónimo de duplum, y posteriormente designó el género musical mismo.
El Motete se independiza como género independiente
Al añadir textos propios (los motets) la cláusula se convertía en otra pieza diferente: ya no era un melisma de un canto concreto, sino un canto nuevo, con melodía y texto nuevos en una de las voces, aunque la otra siguiera haciendo el melisma del canto original.
De este modo, las cláusulas con motete podían interpretarse en momentos y días diferentes a aquellos para los que se crearon: antes o después de la misa, en el oficio, en ceremonias no litúrgicas.
Su falta de ubicación litúrgica permitió que el motete se convirtiera pronto en el vehículo musical para la expresión de temas profanos, tanto de tipo moral y filosófico como de tipo amoroso o festivo. Durante la segunda mitad del siglo XIII el motete es la única forma musical polifónica profana.
Así el motete se convierte en una nueva forma musical, y tomó el nombre del francés mot (palabra).
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